Los títulos, que venían de lograr fuertes mejoras en la rueda previa, obtuvieron ayer ganancias de hasta 4 por ciento en el marco del optimismo que generó esta operación entre los inversores que, aunque no tiene gran impacto en el cronograma de pagos futuros que enfrentará el Gobierno, parece confirmar su decisión de ir hacia una próxima normalización del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Las mejoras fueron generalizadas. Subió 2,9% el Boden 2012 y 3,9% el Boden 15, entre los nominados en dólares, en tanto que avanzó 3,7% el Par y 2,9% el Bogar 2018, entre los pesos. Pero lo mejor del día fue el alza del Bocon PR12 (+6,52%), uno de los títulos que el Gobierno ofrecerá canjear la semana que viene por el Bocan 14, que fue emitido en ocasión del trueque que, en marzo pasado, propuso y llevó adelante por los préstamos garantizados.
RECOMENDACION AGOSTO ( ver portfolio Agosto)Semana 3
Nuevamente seguimos acumulando ganancias a pesar de la volatilidad, en la cartera recomendada se cumplieron nuevamente objetivos y el Merval quedo cerca de los1800 puntos si bien molinos B Hipotecario estuvieron de para bienes es momento de ser cautos y empezar a descargar en algunas acciones que tuvieron un raid importante, de todos modos no es para preocuparse despejados los vencimientos de opciones creo que est semana sera de acumulacion, a seguir de cerca a ls electricaas encabezadas por Pampa, los bancos si bien estan con fuertes ganancias seguiria apostando a GFBG y al Hipotecario, el primero deberia ir a buscar su objetivo antes de fin de año $ 2.
El dato
Telecom se esperan novedades con respecto a la transmision de los partidos de futbol que pondria en el ruedo a la empresa de referencia con muy buenas ganancias acumuladas en lo que va del año objetivo $15 si se cumplen los rumores
A la hora de tomar posiciones recomiendo selectividad y prudencia, es aconsejable dado el nerviosismo por el que atraviesa el mercado.
Lo peor pasó, pero lo mejor no llega
Miguel Angel Broda
La recuperación ha comenzado. Sin embargo, esta recuperación va a ser más débil y "amarreta" que otras que siguieron a recesiones más tradicionales. En todos los ciclos previos desde la Segunda Guerra, después de un período recesivo "todo volvía a la normalidad". Durante las recuperaciones, la tasa de crecimiento del PBI global superaba a la de largo plazo, y una vez alcanzado el PBI tendencial, la economía mundial seguía creciendo a su tasa histórica (potencial). Pero este ciclo es diferente. La crisis financiera y sus causas, que dieron lugar a la mayor contracción del PBI mundial, condicionarán la recuperación. Lo más probable es que, en el corto plazo, las economías de los países desarrollados se recuperen a una tasa similar a la potencial (tasa mucho menos generosa que la de todas las recuperaciones previas). En el caso de EE.UU., por ejemplo, la última recesión fue el doble de profunda (y de larga) que el promedio de las recesiones anteriores desde 1945, pero se espera que la economía americana crezca en los cuatro trimestres posteriores a tocar piso, a menos de la mitad del ritmo promedio de las recuperaciones previas.
En la Argentina, la buena noticia es que la recesión también habría terminado. Tras caer a un ritmo anualizado de 7,0/10,0% en el "semestre trágico" (cuarto trimestre de 2008 y primero de 2009), la economía se habría estabilizado en junio-julio. Pero la recuperación va a ser anémica. Es probable que en los próximos cuatro trimestres se crezca a un ritmo anualizado mucho menor que el de otras recuperaciones previas (1,5/2,5% versus 7%), e incluso algo por debajo del ritmo tendencial (3,0/3,5% anual). Veamos cuáles son los elementos que sustentan el pronóstico.
Por el lado de la oferta agregada, el ciclo de inventarios tendría un efecto positivo (aunque pequeño) sobre el nivel de actividad. En el "semestre trágico", la oferta de bienes cayó más que la demanda, porque las empresas ajustaron fuerte sus inventarios. Pero al dejar de contraerse la demanda agregada, este efecto tenderá a revertirse. En aquellos sectores (fundamentalmente, bienes cíclicos) donde después de tocar piso tiende a recomponerse la demanda, es probable que los niveles de inventarios deseados por las empresas aumenten, llevándolas a incrementar su producción para recomponer dichas existencias. Y aun en los sectores donde la demanda no suba pero deje de contraerse, la desacumulación de existencias disminuirá, con lo cual el aporte de la variación de inventarios en el PBI será positivo. O sea, aun sin un aumento de la demanda agregada podría haber un efecto rebote (aunque pequeño) en el PBI vía ciclo de inventarios.
En cuanto a la demanda agregada (consumo, inversión y exportaciones netas) no vislumbramos factores que permitan entusiasmarnos con una importante recuperación. Es que las políticas públicas no parecen poder inyectar demasiado combustible a la turbina del gasto agregado. Veamos:
Por el lado de la política fiscal, ésta no puede seguir siendo tan expansiva. En el período preelectoral asistimos a la etapa de mayor impulso fiscal de la historia reciente. La sustancial reducción del ahorro fiscal ( superávit primario) de 65% en el primer semestre de este año (versus igual período de 2008), con recursos creciendo al 12,2% a/a y gastos al 30,9% (más un 42% en junio) pudo haber ayudado a la estabilización de la economía, pero semejantes niveles de estímulo fiscal no son sostenibles por más que el Gobierno intente seguir con el pie en el acelerador como si no tuviera restricciones de financiamiento. Todas las últimas decisiones del Gobierno han sido pro-gasto: aumentó los subsidios a los productores de leche ($ 500 millones), dio marcha atrás con el aumento de tarifas en luz y gas (otros $ 500 millones), decidió que el Estado debía dar fútbol "gratis" al pueblo ($ 600 millones) y anunció un incierto plan de empleos ($ 1600 millones este año). Además, está la importante carga de subsidios de Camessa, Aysa, Aerolíneas, trenes, Oncca, etc. En síntesis, aunque el Gobierno se empeñe en gastar más, el impulso fiscal de los próximos trimestres sería inferior al del primer semestre de este año.
En cuanto a la política monetaria, como hasta ahora la misma estuvo subordinada a la política cambiaria, no sirvió como un instrumento para morigerar la caída del Producto. A ello se agrega que, en adelante, la política monetaria también estará condicionada por la "dominancia fiscal". De todos modos, debido a que aflojó la salida de capitales y disminuyó la desmonetización real, el BCRA está intentando aplicar una política algo más expansiva, bajando la tasa de interés e intentando incentivar el crédito al sector privado. El problema es que, con poca demanda de crédito, el efecto expansivo puede terminar siendo muy pequeño.
Por el lado de la política cambiaria, debido a la administración del tipo de cambio por parte del BCRA (y ayudado por la depreciación del dólar en el mundo), ha mejorado la competitividad de la producción de bienes transables. Además, con la aceleración del crecimiento de China y la recuperación de Brasil ha aumentado la demanda externa por nuestros productos. Sin embargo, faltan saldos exportables (por la mala campaña agrícola 2008-2009), con lo cual resulta difícil que tengamos un significativo efecto expansivo de las exportaciones netas en el corto plazo.
Además, es probable que con la política de ingresos tiendan a mejorar las remuneraciones reales del sector formal. Pero no parece que vaya a haber una recuperación del PBI tan fuerte como para que el desempleo no siga subiendo, a lo que se suma que la demanda de empleo siguió cayendo en julio. Con todo, luce difícil un aumento de la masa salarial real que sustente un incremento del consumo privado. Por último, el "factor K" (intervención estatal desmedida y ausencia de reglas de juego claras) imposibilita una fuerte suba de la inversión; aunque si la economía repunta algo, podría haber una débil mejora de la inversión, asociada al efecto "acelerador".
En resumen, la economía mundial se recuperará en forma de "U", aunque existe el riesgo de "W". Sin embargo, en la Argentina si lográramos evitar una crisis macro (por recrudecimiento del problema de financiamiento público, aumento de la salida de capitales o aceleración de la inflación) el escenario más probable es uno de larga convalecencia (más parecida a una salida en forma de "L"), donde la economía puede aspirar a crecer a un ritmo anual de entre 1,5/2,5%. El problema es que en comparación con nuestros vecinos creceremos mucho menos. "Es como si fuéramos al Monumental a ver el partido con Brasil, cuando en realidad se juega en el Gigante de Arroyito."
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